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Testi Kebab

Testi Kebab

Estambul

7 enero2014

Estambul, la antigua Constantinopla, es la ciudad más grande de Turquía y la más poblada de Europa, tercera del mundo por detrás solamente de Shangai y Karachi con sus más de trece millones y medio de habitantes. Además tiene la particularidad de estar construida sobre tierras de dos continentes, Europa y Asia.

Mosaico de Santa Sofía

Mosaico de Santa Sofía

La que fue capital del Imperio Otomano reúne una enorme cantidad de monumentos de gran belleza e importancia histórica, como la Mezquita Azul, Santa Sofía, el Palacio Topkapi o la Torre de Gálata, y ofrece la posibilidad de navegar por el Bósforo, estrecho que separa ambos continentes, y por el llamado Cuerno de Oro, puerto natural que ha protegido a lo largo de muchos siglos a las naves griegas, romanas, bizantinas, otomanas y a las que aún en nuestros días buscan su refugio.

Vista nocturna de la Torre de Gálata

Torre de Gálata

Aparte de visitar todos estos lugares y alguno de sus mercados: el de las Especias o el Gran Bazar, también merece la pena degustar la gastronomía local, de amplias raíces orientales y mediterráneas que combina perfectamente carnes (entre las que destaca el cordero) y pescados con verduras locales, lácteos, aceite de oliva y especias. Especial atención merecen los meze, entradas parecidas a las tapas españolas, las diferentes carnes asadas en brochetas (kebab) y el testi kebab, un estofado de carne o pescado con diferentes verduras que se cocina dentro de una vasija de barro que se rompe delante del comensal en un curioso ritual. Nuestro agradecimiento al restaurante Anatolia por la atención que nos brindó todo su personal y en particular a Mehmet por su amabilidad al dejarnos grabar su maestría rompiendo la jarra:

Imagen de cabecera: Sultanahmet (Blue Mosque) CC BY Oberazzi en Flickr.

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Santa Lucía

Santa Lucía

Suecia

13 diciembre2013

Hoy 13 de diciembre es el día que el santoral dedica a Santa Lucía, joven cristiana de Siracusa, (en la isla italiana de Sicilia, cuna de Arquímedes) que fue martirizada por los romanos, que primero le sacaron los ojos y después la mataron con una espada. Como dice la historia que Lucía seguía viendo a pesar de haber perdido sus ojos, se ha convertido en la patrona de los invidentes.

Lucia

Lucia CC BY FrenchSelfCatering.com en Flickr

Desconocemos el motivo por el que esta tradición católica ha arraigado tan fuertemente en un pueblo mayoritariamente luterano como el sueco, pero es posible que tenga más que ver con el hecho de que las noches de invierno en Suecia son muy largas y Lucía (que significa portadora de luz) es la que ilumina esa oscuridad justo en el día que en el antiguo calendario juliano era el más corto del año.

La celebración consiste en la elección en cada pueblo o ciudad de una niña o muchacha que representa a la santa y que se viste con una túnica blanca, una cinta roja en la cintura que representa la sangre derramada en su sacrificio y una corona hecha con velas que simboliza la luz que triunfa sobre las tinieblas. Las demás niñas que participan son sus damas de honor (tärnor), la siguen ataviadas también con ropas blancas, cintas brillantes en el pelo y una vela en la mano y van acompañadas por los niños estrella (stjämgossar) que, también de blanco, llevan varitas y cucuruchos con estrellas dibujadas.

Gingerbread cookie

Gingerbread cookie CC BY Radiowood en Flickr

Este cortejo se pasea por los colegios y las calles cantando a Santa Lucía. Se reparten vino caliente con especias (Glögg), bollos de azafrán (lussekater) y galletas de jengibre (pepprakakor). Estas últimas solamente se hacen y se comen en esta época y que se consideran portadoras de buena fortuna

Para ver una de estas originales procesiones no es necesario ir a Suecia, algunas comunidades también las celebran en nuestro país, como la escuela sueca de Marbella.

Imagen de cabecera: Stockholm night CC BY anroir

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Espada preto

Espada preto

Madeira

6 diciembre2013

Como es de esperar en una isla, en Madeira ―en el homónimo archipiélago portugués situado frente a la costa atlántica africana, unos 400 kilómetros al norte de las Islas Canarias― la gastronomía local utiliza mucho los productos del mar. Aún así, si viajáis allí no os esperéis la variedad de pescado y marisco que podemos tener en la península ibérica, ya que su costa es mucho menos extensa y variada. Sobre todo sentiría decepción el viajero que deseara comer marisco, pues ni en los mercados ni en los restaurante es posible comer ningún crustáceo fresco, ni tampoco hay almejas o mejillones, siendo las únicas conchas disponibles, muy consumidas por locales y turistas, las lapas.

Lapa (Patella vulgata Madeira)

Lapas Madeira, CC BY-SA Thomas Schoch

En cuanto al pescado, los menús de casi todos los restaurantes proponen una elección entre dos platos: ¿filete de atún (siempre acompañado de milho frito, una gacha espesa a base de harina de maíz, similar a la polenta italiana) o peixe-espada? Mientras el primero difiere de lo que conocemos sólo por la guarnición ―que merece la pena probar― el segundo no tiene nada que ver con nuestro pez espada, que en portugués se llama espadarte. Para evitar esta confusión, al primero se le llama con frecuencia peixe-espada-preto o simplemente espada preto, por su color negro.

Su aspecto es impresionantes, tanto por su tamaño, que puede llegar hasta los 3,5 metros (aunque los ejemplares que se encuentran en los mercados difícilmente alcanzan el metro y medio), su forma alargada que recuerda a una serpiente y su boca dotada de dientes fortísimos, temidos por los pescadores  que los manipulan con mucho cuidado porque un espada-preto puede fácilmente arrancar un dedo de un mordisco.

Una vez pelado y troceado pierde ese aspecto tan feroz y se vuelve muy apetecible hasta para los niños, sobre todo en su preparación más típica en Madeira, en la que está acompañado por plátano.

Espada with Banana Madeira

Espada with Banana Madeira, CC BY-SA AngMoKio

Imagen de cabecera: Espada in a supermarket on Madeira, CC BY-SA AngMoKio

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Mozartkugeln

Mozartkugeln

Salzburgo

5 diciembre2013

El Mozartkugel es un bombón típico de toda Austria y especialmente de Salzburgo, la ciudad en la que el maestro pastelero Paul Fürst lo creó en 1890 en honor del compositor Wolfgang Amadeus Mozart, que nació en esa ciudad en 1756 y murió en Viena hace exactamente 222 años.

En el número 13 de la Brodgasse de la ciudad sigue abierta la pastelería Fürst, que continúa la tradición de preparar a mano esas delicias hechas de un corazón de mazapán de pistacho envuelto en una amplia capa de nougat y cubierto de chocolate negro. Para mantener su forma esférica tras amasar el relleno, utilizan un palillo: pinchan la bola, la sumergen en el chocolate fundido y, cuando éste está seco, lo quitan, tapando el agujero con unas gotitas del mismo chocolate. Finalmente envuelven cada dulce, también de manera manual, en una hoja de papel de aluminio con la cara del compositor.

Mozartkugel de la pastelería Fürst en Salzburgo

Si no tenéis previsto un viaje a Salzburgo pero queréis probar estos bocados, podéis daros un capricho haciendo un pedido en su web, siempre que no esperéis demasiado, pues en verano no los envían para evitar que lleguen derretidos.

Imagen de cabecera: Casco antiguo de Salzburgo, CC BY-SA Thomas Pintaric.

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Dondurma: frío y elástico
1 diciembre2013

El dondurma es el helado tradicional turco. Tiene una textura muy peculiar debido a que entre sus ingredientes están la almáciga, también llamada resina mástic, que se obtiene de la corteza del lentisco, y el salep, una harina muy espesante que se elabora a partir del tubérculo de una orquídea.

Estos productos le proporcionan, además de una consistencia muy densa y gomosa, una alta resistencia al derretimiento, características que aprovechan los heladeros turcos para ofrecer un show cada vez que venden un helado a un turista.

Imagen de cabecera: Dondurma, CC BY Klearchos Kapoutsis en Flickr.

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All’amatriciana
1 diciembre2013

La gastronomía italiana es una de las más, si no la más conocida y apreciada a nivel mundial. En todas partes conocemos sus recetas y solemos elaborarlas, siguiendo más o menos fielmente las directrices originales.

Pero lo que muchas veces no conocemos son los orígenes de esas recetas tan famosas e internacionales. Eso sucede con la llamada pasta all’amatriciana, generalmente bucatini o spaghetti acompañados por una salsa realizada con papada de cerdo ahumada (guanciale) o en su defecto panceta, tomate y queso de oveja (pecorino). Originariamente la preparaban los pastores con los ingredientes de los que disponían, tocino ahumado y queso de oveja, y más tarde se le añadió el tomate.

El nombre proviene de la ciudad medieval llamada Amatrice, perteneciente al Lazio, cuya capital es Roma y que se encuentra bastante cerca de ésta. El contacto continuo entre ambas localidades y el hecho de que muchos de los propietarios de establecimientos que ofrecían alojamiento y comidas en Roma fueran originarios de Amatrice hizo que se identificase «matriciano» con las casas de hospedaje y comidas,  y posteriormente la buena aceptación de la receta que allí servían hizo que la gastronomía romana tomase como propio el plato, que ahora está considerado una de sus especialidades.

La hermosa ciudad de Amatrice tiene la peculiaridad de estar muy cerca de la frontera con otras tres regiones, Umbria, Marche y Abruzzo y de tener a pocos kilómetros un bello lago artificial llamado Lago di Scandarello.

Lago di Scandarello (Amatrice)

Lago di Scandarello (CC Motoitinerari)

Imagen de cabecera: Amatrice, CC BY-SA-NC Morail en Flickr.

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Comida rápida con historia
1 diciembre2013

En toda visita a Berlín es aconsejable aprovechar la ocasión para sentarse en alguna taberna típica y degustar algunas de sus especialidades gastronómicas, generalmente unos platos muy contundentes, como el Eisbein, codillo, o el Kasseler, chuleta ahumada, ambos de cerdo y generalmente acompañados de chucrut y naturalmente de abundante cerveza.

Currywurst

Currywurst, PD Wikimedia Commons

Pero tampoco hay que despreciar otro plato muy típico de la tradición alemana, que puede pasar desapercibido para el visitante despistado, que fácilmente puede llegar a considerarlo comida basura por parecerse mucho al perrito caliente y venderse principalmente en puestos callejeros: el Currywurst.
Sin embargo, es lo ideal para reponer fuerzas sin restar mucho tiempo a las visitas turísticas, por ejemplo a los diferentes museos que llenan la isla a la que dan nombre.

El plato es muy sencillo ―consiste en una salchicha cocida y aderezada con ketchup (u otra salsa a base de tomate) y curry en polvo―, aunque nos llega cargado de historia: poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, allá por el 1949, a una señora de nombre Herta Heuwer se le ocurrió aliñar de esa manera las salchichas que vendía en el cruce entre las calles dedicadas al filósofo Kant y al emperador Federico, en el barrio de Charlottenburg, el centro comercial de la ciudad recién partida en dos. Diez años después, Herta registró su receta y trasladó su negocio a un gran restaurante que estaba abierto día y noche y contaba con 19 empleadas. Así que os recomendamos que la próxima vez que os encontréis en Berlín, recordad a esta creativa y emprendedora mujer saboreando una sabrosa Currywurst.

Imagen de cabecera: Currywurst Med Toast, CC BY-SA cyclonebill en Flickr.

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