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Comida rápida con historia

Comida rápida con historia

Berlín

En toda visita a Berlín es aconsejable aprovechar la ocasión para sentarse en alguna taberna típica y degustar algunas de sus especialidades gastronómicas, generalmente unos platos muy contundentes, como el Eisbein, codillo, o el Kasseler, chuleta ahumada, ambos de cerdo y generalmente acompañados de chucrut y naturalmente de abundante cerveza.

Currywurst

Currywurst, PD Wikimedia Commons

Pero tampoco hay que despreciar otro plato muy típico de la tradición alemana, que puede pasar desapercibido para el visitante despistado, que fácilmente puede llegar a considerarlo comida basura por parecerse mucho al perrito caliente y venderse principalmente en puestos callejeros: el Currywurst.
Sin embargo, es lo ideal para reponer fuerzas sin restar mucho tiempo a las visitas turísticas, por ejemplo a los diferentes museos que llenan la isla a la que dan nombre.

El plato es muy sencillo ―consiste en una salchicha cocida y aderezada con ketchup (u otra salsa a base de tomate) y curry en polvo―, aunque nos llega cargado de historia: poco después del final de la Segunda Guerra Mundial, allá por el 1949, a una señora de nombre Herta Heuwer se le ocurrió aliñar de esa manera las salchichas que vendía en el cruce entre las calles dedicadas al filósofo Kant y al emperador Federico, en el barrio de Charlottenburg, el centro comercial de la ciudad recién partida en dos. Diez años después, Herta registró su receta y trasladó su negocio a un gran restaurante que estaba abierto día y noche y contaba con 19 empleadas. Así que os recomendamos que la próxima vez que os encontréis en Berlín, recordad a esta creativa y emprendedora mujer saboreando una sabrosa Currywurst.

Imagen de cabecera: Currywurst Med Toast, CC BY-SA cyclonebill en Flickr.