Menú de navegación
Espada preto

Espada preto

Madeira

6 diciembre2013

Como es de esperar en una isla, en Madeira ―en el homónimo archipiélago portugués situado frente a la costa atlántica africana, unos 400 kilómetros al norte de las Islas Canarias― la gastronomía local utiliza mucho los productos del mar. Aún así, si viajáis allí no os esperéis la variedad de pescado y marisco que podemos tener en la península ibérica, ya que su costa es mucho menos extensa y variada. Sobre todo sentiría decepción el viajero que deseara comer marisco, pues ni en los mercados ni en los restaurante es posible comer ningún crustáceo fresco, ni tampoco hay almejas o mejillones, siendo las únicas conchas disponibles, muy consumidas por locales y turistas, las lapas.

Lapa (Patella vulgata Madeira)

Lapas Madeira, CC BY-SA Thomas Schoch

En cuanto al pescado, los menús de casi todos los restaurantes proponen una elección entre dos platos: ¿filete de atún (siempre acompañado de milho frito, una gacha espesa a base de harina de maíz, similar a la polenta italiana) o peixe-espada? Mientras el primero difiere de lo que conocemos sólo por la guarnición ―que merece la pena probar― el segundo no tiene nada que ver con nuestro pez espada, que en portugués se llama espadarte. Para evitar esta confusión, al primero se le llama con frecuencia peixe-espada-preto o simplemente espada preto, por su color negro.

Su aspecto es impresionantes, tanto por su tamaño, que puede llegar hasta los 3,5 metros (aunque los ejemplares que se encuentran en los mercados difícilmente alcanzan el metro y medio), su forma alargada que recuerda a una serpiente y su boca dotada de dientes fortísimos, temidos por los pescadores  que los manipulan con mucho cuidado porque un espada-preto puede fácilmente arrancar un dedo de un mordisco.

Una vez pelado y troceado pierde ese aspecto tan feroz y se vuelve muy apetecible hasta para los niños, sobre todo en su preparación más típica en Madeira, en la que está acompañado por plátano.

Espada with Banana Madeira

Espada with Banana Madeira, CC BY-SA AngMoKio

Imagen de cabecera: Espada in a supermarket on Madeira, CC BY-SA AngMoKio

Más información»
Cementerio de anclas
2 diciembre2013

Tavira es una ciudad portuguesa situada en la zona turística del Algarve, el área geográfica más meridional del país. Es una localidad pequeña, tranquila y muy agradable atravesada por el río Gilão.

Al sur de esta ciudad se encuentra la Isla de Tavira, una franja de arena de unos 11 kilómetros de largo que forma parte del Parque Natural de la Ría Formosa y en la que hay enormes playas de arena blanca y fina y zonas prácticamente salvajes.

Tavira

Fisherman in the lighthouse (flip en stock xchng)

En una de esas playas, la llamada Playa del Barril, se encuentra uno de los cementerios más extraños que podamos imaginar. Semienterradas en la arena, a unos metros de la orilla, se pueden ver un par de centenares de enormes anclas de barco oxidadas, colocadas en filas ordenadas como espectadoras mudas observando nostálgicas el espectáculo de ese mar que antes era su espacio natural.

Cementerio de anclas, Tavira

Cementerio de Anclas, Tavira. CC BY-SA Vistazos al mundo

Sobre el origen de tan particular colección hay dos versiones distintas: una que afirma que han sido puestas allí para recordar a todos aquellos marinos, compañeros y parientes muertos en la mar. Otra teoría más prosaica pero bastante más plausible dice que hace años Tavira dedicaba gran parte de su población a la pesca del atún y tenía una importante flota atunera. Poco a poco, al disminuir significativamente la población de dicha especie, esos barcos fueron dejando de faenar y sus tripulaciones buscaron otros quehaceres, sobre todo el turismo, que actualmente es la base de la economía local.

No se sabe quién tuvo la idea de poner las primeras anclas allí, pero cuando había ya varias descubrieron que a los turistas les llamaban mucho la atención y es de imaginar que decidieron crear lo que ahora mismo es una atracción más para los visitantes de la isla.

Sea cual sea su razón de ser, ver todas esas anclas impresiona y sirve para recordarnos la dureza de la vida en la mar.

Imagen de cabecera: CC BY-SA Vistazos al mundo.

Más información»
Todas las categorías Todos los lugares Todas las clasificaciones

Lista de entradas